Banalización del maltrato machista

(De Fundación Luminis.)   Este artículo del diario español El País que compartimos hace hincapié en un tema que trabajamos desde el principio en esta sección, los estereotipos machistas y la importancia de su desactivación. Puntualmente, refiere al rol de los medios de comunicación en esa tarea.

Podemos adelantar que los medios de comunicación recogen los patrones de conducta y los valores dominantes de la sociedad y los amplifican a través de sus productos, la información y la publicidad. En esta dinámica se explica el llamado del artículo a no banalizar la violencia machista, podríamos decir que ni repitiéndola (aún "desprevenidamente"), ni contribuyendo a su naturalización.

Tener en cuenta que toda referencia al debate sobre la "ley contra la violencia de género" del 2004, corresponde al caso español.

"Noticia no es que el perro muerda al hombre, sino que el hombre muerda al perro", reza un viejo tópico periodístico. El inconveniente de algunos dichos es que confunden más por tópicos que por viejos. Quizá la simpleza contribuyó a que durante mucho tiempo pasasen inadvertidas ciertas noticias. Unas tristes e infectas noticias en las que los perros mordían a las mujeres. A veces afloró la desatención informativa, contribuyendo a normalizar ignominiosas prácticas que eran cualquier cosa... menos normales. En ocasiones brotó un tratamiento informativo desenfocado: cuando la cobertura se circunscribía a la vertiente sensacionalista y sanguinolenta; o cuando la sevicia machista se revestía de engañosos aderezos como "ataque de celos", "crimen pasional" y ufanos vecinos que atestiguaban lo "muy educado y muy correcto" que era el maltratador.
El tratamiento informativo y publicitario de la violencia machista conoce un punto de inflexión en los años noventa. En resolución del 20 de diciembre de 1993, la Asamblea General de Naciones Unidas mostraba su preocupación "por el descuido de larga data", que habían recibido los derechos y libertades fundamentales de la mujer. En 1996, el Consejo Económico y Social de la ONU reparaba en las conexiones existentes entre la violencia machista y la representación que de ésta realizan los medios. Es necesario evitar representaciones estereotipadas. Además de generalizaciones y prejuicios que siempre afianzan los estereotipos, la eficacia (con la que calan) y la rapidez (con la que se extienden) evidencian su peligrosidad. Puesto que los estereotipos sexistas han respaldado el "statu quo desigual", los agresores encontraban una infame coartada.

[Sobre este punto, traemos a colación un artículo de esta misma sección en el InfoLúminis anterior, con la declaración del senador por la provincia de Córdoba Ernesto Martínez, quien dijo, en referencia al debate por la ley de extinción de dominio, que se oponía a que "dos o tres señoras gordas con pancartas manejen al Senado". En ese artículo, nos preguntábamos sobre la capacidad de empatía para tratar (y legislar) sobre problemáticas de la mujer por parte de quien al nombrarlas sólo las utiliza para connotar peyorativamente, casi como un insulto. Ahora nos preguntamos, con referencia al periodista del caso, ¿por qué dejó pasar sin hacer salvedad alguna semejante afirmación?, ¿no ilustra esto perfectamente a los medios de comunicación que naturalizan la violencia contra las mujeres?.

Podríamos agregar, para hacernos las mismas preguntas, las palabras de otro senador, Rodolfo Urtubey, de la provincia de Salta, que en el debate por la media sanción al proyecto de ley de interrupción del embarazo, espetó: "Hay algunos casos donde la violación no tiene esa configuración clásica de la violencia sobre la mujer, a veces la violación es un acto no voluntario con una persona que tiene inferioridad absoluta de poder frente al abusador, por ejemplo en el abuso intrafamiliar, donde no se puede hablar de violación pero tampoco se puede hablar de consentimiento, sino de una subordinación, de una sujeción" Leer más.