Patriarcado y desvalorización del trabajo doméstico y de cuidado

"Sobre el trabajo doméstico y de cuidado, el capitalismo construye sus riquezas y los hombres sus privilegios. Pese a los sueños de libertad y la esperanza emancipadora, las tareas del hogar continúan estando feminizadas. Un trabajo que no tiene vacaciones, feriados, obra social, descanso y que casi nadie valora. La jornada completa o la doble jornada laboral no es más que una de las expresiones fundantes de la desigualdad de género.

El hogar es la unidad doméstica primaria y fundamental del sistema económico capitalista. Así como en las fábricas se producen autos o heladeras, en las oficinas informes o en un taller se fabrican remeras, en los hogares se reproducen (se alimentan, se cuidan, se bañan, se aman) los trabajadores y las trabajadoras que fabrican el auto o la heladera, que redactan esos informes o que van a coser esas remeras.

En los últimos 60 años, las mujeres se han insertado en masa en el mercado de trabajo. Pese a las condiciones de desigualdad y la brecha salarial que existe entre hombres y mujeres, esta inserción representó no sólo la independencia económica sino, muchas veces, la posibilidad del crecimiento profesional o personal. Pero los sueños de libertad y la esperanza emancipadora, mantuvieron intacta una realidad: el trabajo doméstico y de cuidado continúa estando feminizado." Leer más.